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Cuando decidimos criar de manera consciente y respetuosa, parece que los conceptos fundamentales que dan forma a la manera en que cuidamos y guiamos a nuestros hijos aparecen como setas tras la lluvia. Uno de esos conceptos esenciales es el de la “presencia”, una palabra que, a primera vista, puede parecer simple, pero que lleva consigo un significado profundo. Ser padres presentes implica estar completamente disponibles, tanto física como emocionalmente, para nuestros hijos la mayor parte del tiempo. Va más allá de la mera presencia física; se trata de estar conscientemente presentes en cada momento que compartimos con ellos. ¿Por qué? Pues porque se ha demostrado que la presencia de los padres tiene un impacto significativo en el desarrollo infantil.

Sin embargo, en un mundo en constante movimiento, donde las pantallas a menudo ocupan el lugar de las conversaciones cara a cara, nuestra capacidad para estar verdaderamente presentes se ve amenazada por las numerosas distracciones y exigencias de la vida moderna. Y, corremos el riesgo de acabar convirtiéndonos en padres presentes pero ausentes.

Y es que no basta con darles un techo, una casa bonita y limpia o ponerles comida en el plato o zapatos en los pies. Los niños tienen necesidades emocionales que deben ser satisfechas para que su desarrollo psíquico y neurológico se produzca con normalidad.

La ciencia de estar presentes

¿Sabías que numerosos estudios nos hablan de cómo cada vez con mayor frecuencia no prestamos atención real a nuestros hijos porque estamos principalmente ocupados con nuestro teléfono móvil?

Un estudio de la Universidad de Washington, realizado en parques de Seattle por un equipo de investigadoras liderado por Alexis Hiniker y presentado en una conferencia en Seúl, revela cómo muchos padres no respondieron a sus hijos cuando estos les pidieron atención, ya que estaban ocupados principalmente con el teléfono móvil. En 32 ocasiones, cuando los investigadores observaron a un niño intentando interrumpir a un adulto que usaba su teléfono, el adulto no respondió en un 56% de los casos. En cambio, en 70 ocasiones cuando el adulto estaba hablando con otro adulto o realizando otras actividades no relacionadas con su teléfono, solo el 11% no respondió.

Sí, el móvil te aleja de la vida real. Puede que sea momento de empezar a ocuparse del tema.

Otro estudio dirigido por la Dra. Jenny Radesky, pediatra especializada en desarrollo infantil de la Universidad de Boston (Estados Unidos) y llevado a cabo en diversos restaurantes de comida rápida, descubrió que una de las causas más comunes por las que los padres dejan de estar presentes con sus hijos se debe al uso excesivo de los teléfonos móviles.

¿No te has encontrado alguna vez en algún restaurante una mesa donde todos y cada uno de los miembros de una familia están absortos en sus teléfonos sin tan siquiera hablar entre ellos? Porque yo, muchas veces.

Esto es preocupante en muchos aspectos porque las interacciones cara a cara son la principal forma en que los niños aprenden. Al observarnos, los niños aprenden cómo interactuar con otras personas, adquieren el lenguaje, aprenden a leer las expresiones emocionales en las caras de los demás y a regular sus emociones y comportamientos socialmente aceptados. Cuando esto no ocurre debido a que estamos absortos en la pantalla, los niños pierden habilidades importantes en su desarrollo, lo que podría afectar sus habilidades lingüísticas y su capacidad para socializar.

El cerebro también quiere padres presentes

La investigación en neurociencia ha revelado que la presencia de los padres tiene un impacto tangible en la estructura y función del cerebro de sus hijos. Los primeros años de vida son una etapa crítica en la formación de conexiones neuronales, y la interacción con los padres desencadena procesos neuronales importantes.

Cuando los padres están presentes de manera activa y receptiva, las áreas del cerebro relacionadas con la empatía, la regulación emocional y la toma de decisiones se desarrollan de manera más óptima. Estos cambios neuronales son esenciales para que los niños puedan comprender y gestionar sus emociones, establecer relaciones saludables y tomar decisiones en el futuro.

Además, la presencia de padres amorosos y comprometidos fomenta conexiones neuronales que promueven la seguridad emocional y contribuye a que los niños desarrollen una percepción positiva de sí mismos.

Si quieres profundizar al respecto te recomiendo el libro “El poder de la presencia: Cómo la presencia de los padres moldea el cerebro de los hijos y configura las personas que llegarán a ser” de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson. En este libro los autores nos recomiendan, entre otras cosas, que nuestros hijos deben sentirse: seguros, vistos,  consolados y a salvo. De esta manera les estaremos brindando un apego seguro, lo cual es vital para el desarrollo saludable de los niños ya que, numerosos estudios han demostrado que los niños que poseen un apego seguro poseen mayor autoestima, mejor regulación emocional, mayor capacidad para hacer frente a los momentos de estrés, mayor éxito académico, mejores relaciones sociales y mayor vínculo emocional con los padres o hermanos, mayor capacidad de liderazgo y sentido de autonomía, así como seguridad y confianza en la vida.

Consecuencias de estar ausentes 

Los smartphones, tablets y ordenadores nos mantienen conectados con el mundo exterior, pero también nos alejan de lo que realmente importa: el mundo interior y nuestra familia, especialmente nuestros hijos. Cuando estamos ausentes y pegados al teléfono, nuestra atención está en el ciberespacio y nuestros hijos padecen “ciberabandono”, quedando desatendidos, lo que puede dar lugar a una serie de consecuencias negativas como:

  • Falta de Conexión Emocional: El tiempo que pasas mirando tu teléfono es tiempo que no pasas interactuando con tus hijos. Esto puede llevar a una falta de conexión emocional, ya que los niños necesitan sentirse vistos, escuchados y comprendidos. Cuando estás absorto en tu dispositivo, es difícil brindarles esa atención emocional, y además, esta situación da lugar a conflictos, ya que los niños comienzan a utilizar conductas desadaptativas para llamar tu atención.
  • Modelo de Comportamiento: Como mencioné unos párrafos atrás, los niños aprenden principalmente observando el comportamiento de sus padres. Por lo tanto, cuando estás ausente, pierden información vital del entorno que les ayuda a desarrollarse plenamente. Además, si te ven constantemente pegado al teléfono, es probable que imiten ese comportamiento, lo que puede llevarlos a pasar demasiado tiempo frente a las pantallas en lugar de participar en actividades saludables y enriquecedoras.
  • Deterioro de la Comunicación: La comunicación efectiva es esencial en la crianza respetuosa y consciente. Cuando estás distraído con tu teléfono, la calidad de la comunicación con tus hijos se ve afectada. Estás pero no estás, no prestas atención y dejas de escuchar sus preocupaciones, logros y necesidades, lo que puede tener un impacto negativo en su desarrollo emocional.
  • Aumento del Estrés: Reconócelo. Las notificaciones, los correos electrónicos y las redes sociales pueden crear una sensación de urgencia y distracción constante que dificulta la relajación y la armonía con tus hijos. Te estresas porque estás tratando de atender varias cosas a la vez y, lo que es peor, sientes culpa porque sabes que no lo estás haciendo bien.
  • Menos Tiempo de Calidad: El tiempo es un recurso limitado, y cuando se destina en exceso al teléfono, queda menos tiempo para actividades significativas en familia. Los momentos de juego, conversación y exploración juntos son fundamentales para el desarrollo de tus hijos, y estar ausente los priva, a ellos y a ti, de esas experiencias enriquecedoras.
  • Efectos en la Autoestima: Con la falta de atención, los niños pueden comenzar a sentir que no son lo suficientemente importantes o interesantes para sus padres, lo que genera un dolor emocional que puede socavar su confianza en sí mismos, llevándolos a experimentar sentimientos de rechazo y desarrollar la creencia de que es culpa suya.

Padres presentes = Óptimo Desarrollo Infantil

En este artículo, he querido hablar en detalle sobre la importancia de regalar tu presencia consciente a tus hijos y cómo puedes comenzar a hacerlo. Sin embargo, antes de terminar, quiero recordarte que esa presencia incondicional es exactamente lo que nuestros hijos nos regalan a nosotros cada día.

Ser padres presentes significa estar disponibles no solo físicamente, sino también emocionalmente para nuestros hijos en los momentos cotidianos que compartimos con ellos. Es una conexión profunda que fortalece los cimientos de su autoestima, autoimagen y desarrollo emocional. 

Si quieres saber cómo empezar a estar presente de manera consciente puedes la siguiente entrada Herramientas para Vivir el Presente con nuestros hijos.

Probablemente te hayas encontrado en situaciones en las que tus hijos te demandan atención mientras estás ocupado con tu teléfono o distraído por la televisión de fondo. En esos momentos, aunque estés físicamente presente, estás completamente ausente. No solo te desconectas de la crianza de tus hijos, sino también de tu propia vida.

Así que te pregunto ¿Estás realmente ahí? ¿De verdad quieres perderte todos esos momentos preciosos?

Si crees que este contenido puede ayudar a alguien, no olvides compartirlo. ¡GRACIAS!

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Rebeca Cid
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