Vivir el presente, ¿no suena como algo obvio? ¿Dónde más podríamos vivir, después de todo? Sin embargo, la verdad es que la mayoría de nosotros pasa gran parte del día atrapado en el pasado o preocupado por el futuro, o incluso perdido en el vasto ciberespacio frente a una pantalla, lejos de la realidad.
Desde una perspectiva neurocientífica esto se debe, entre otras cosas, a dos razones principales:
1.Mente Errante: Nuestro cerebro a menudo se involucra en lo que se conoce como «mente errante» o «vagabundeo mental». Esto significa que nuestra mente tiende a divagar lejos del momento presente y se enfoca en pensamientos sobre el pasado (recordando eventos anteriores) o el futuro (anticipando lo que vendrá). Es una función natural de nuestro cerebro, pero a veces puede llevarnos a estar menos conscientes del aquí y ahora.
2. Red por defecto del cerebro: Es una red de regiones cerebrales que se activa cuando nuestra mente no está ocupada en tareas específicas. Es en esta red donde solemos divagar mentalmente, reflexionar sobre el pasado o preocuparnos por el futuro. Esta red se ha estudiado extensamente en la investigación neurocientífica y se ha relacionado con la autorreflexión y la proyección mental.
Así que, nuestro cerebro tiene una tendencia natural a desconectarnos del presente. Sin embargo, las buenas noticias son que también posee el asombroso poder de transformarse y cambiar, y podemos enseñarle a hacer las cosas de otra manera. La clave, como suele suceder, está en la voluntad y en el firme propósito de hacerlo.
En la entrada anterior, compartí contigo la importancia de ofrecerles a nuestros hijos nuestra presencia consciente, destacando cómo esto influye en la formación de conexiones neuronales, el desarrollo emocional y cognitivo de los niños, y cómo esta conexión emocional consciente puede tener un impacto positivo.
Sin embargo, no me gusta quedarme solo en la teoría. Si eres un seguidor habitual de este blog, sabrás que me mola ofrecer herramientas y soluciones prácticas después de hablar de los conceptos clave. Así que ¡manos a la obra!
Aprendiendo a vivir el presente con nuestros hijos
Decir que la crianza es una de las tareas más difíciles que hemos enfrentado en la vida no es una exageración. Requiere dedicación consciente y un compromiso constante. Ahora bien, para poder brindarles presencia a tus hijos, primero debes aprender a estar presente y consciente en tu propia vida, viviendo en el aquí y ahora y disfrutando del momento, sea cual sea. Esto por sí mismo ya requiere un ejercicio de voluntad y propósito importante.
Además, hay otras estrategias que puedes implementar para ofrecer presencia de calidad a tus peques, como:
- Practica la Atención Plena (Mindfulness): Dedica tiempo cada día para estar conscientemente presente del momento que estás viviendo. Puedes realizar ejercicios de respiración consciente, meditación o simplemente prestar atención plena a las actividades diarias, como comer o jugar con tus hijos. La atención plena te ayudará a estar más presente emocionalmente y a reducir el estrés.
- Establece Límites Tecnológicos: Las pantallas suelen ser una de las mayores distracciones en cuanto a la atención que necesita tu familia. Por lo tanto, es importante que establezcas límites claros para el uso de dispositivos electrónicos en tu hogar. Designa momentos libres de pantallas, como durante las comidas o antes de acostarse, para fomentar la interacción cara a cara y evitar las distracciones.
También puedes designar un Día de Desconexión Digital. Esta semana en Instagram, lancé el desafío de utilizar el domingo para dejar los dispositivos electrónicos a un lado y disfrutar del tiempo de calidad en familia. Puedes decidir este día con anticipación y establecer las horas libres de tecnología, así como planificar las actividades que os gustaría realizar juntos.
- Planifica Tiempos de Conexión: Establece rituales diarios o semanales que fomenten la conexión con tus hijos. Pueden ser actividades sencillas, como dar un paseo juntos después del cole, tener una noche de juegos de mesa o una conversación antes de dormir para expresar gratitud por las cosas buenas del día. Este tipo de actividades os proporcionan un tiempo para fortalecer la conexión emocional entre vosotros y fomentar la presencia mutua.
4.Escucha Activa: La escucha activa es una habilidad esencial para desarrollar la presencia en la crianza. Cuando tus hijos te hablen, detente y dedica tiempo para escuchar con atención y comprensión. Realiza preguntas abiertas para fomentar la conversación y valida sus sentimientos. Sentir que los escuchas y que lo que tienen que decir es importante para ti les hace sentirse valorados y comprendidos.
- Practica la Empatía: Intenta observar y comprender el mundo a través de sus ojos. La empatía te permite conectar emocionalmente con ellos y fortalecer vuestro vínculo así que, fomenta un ambiente donde tus hijos se sientan cómodos compartiendo sus vivencias contigo. Pregúntales cómo se sienten y valida sus emociones, incluso si no las entiendes completamente. Hazles saber que siempre estás ahí para escucharlos y apoyarlos. Cuando conectas con tus peques desde una posición de comprensión y apoyo incondicional, se genera una relación muy bonita y profunda con ellos.
- Tiempo de Calidad: Más que cantidad, lo que realmente importa es la calidad del tiempo que pasas con tus hijos. Define y planifica momentos específicos en los que te dediques por completo a estar presente para tus peques. Es fundamental que este tiempo sea exclusivamente para ellos, por lo que no sirve acompañarlos mientras realizas tareas del hogar o trabajas en el jardín. Puedes involucrarte en sus actividades favoritas o simplemente disfrutar de conversaciones significativas y profundas sobre cómo experimentan la vida. Pero recuerda que este tiempo debe ser de atención plena a ellos.
- Delega Responsabilidades: Si te encuentras sobrecargada y abrumada por el trabajo y las responsabilidades, es más probable que te distraigas con tu carga mental y no puedas estar presente con tus hijos. Delegar tareas en el hogar te ayudará a liberar tiempo y energía para compartir con ellos. Además, enseñarles la importancia de la colaboración y la responsabilidad en casa fortalecerá su autoestima y autoconfianza, ya que se sentirán valorados y una parte activa de la familia.
Por supuesto, no se trata de ir a los extremos, no es que no puedas utilizar tu teléfono nunca ni que abandones lo que sea que estés haciendo cada vez que tus hijos demanden tu presencia. Los niños deben aprender a ser pacientes y comprender que hay momentos y tiempos para todo, y que en ocasiones no podemos dedicarles toda nuestra atención.
Es importante que aprendan a gestionar bien la frustración y a saber esperar, entendiendo que el momento de ser atendidos y escuchados llegará. La clave, como siempre, es encontrar el equilibrio para que todos los miembros de la familia se sientan amados, respetados y atendidos en sus necesidades.
La vida está llena de oportunidades
Hay muchos momentos a lo largo del día en los que podemos ofrecer nuestra presencia a nuestros hijos. De hecho, existen numerosas situaciones cotidianas que podemos aprovechar para hacerlo:
- La Hora de Dormir: Leer un cuento antes de dormir no es solo una actividad relajante, sino una forma de conectar emocionalmente con los niños y fomentar su amor por la lectura. Además, es un momento magnífico para escuchar atentamente sus preocupaciones y dedicar unos minutos para acurrucarte con ellos y hablar sobre el día.
- Comidas en Familia: En lugar de comer frente a la televisión o el teléfono, disfruta de las comidas en familia. Conversa durante la cena, comparte anécdotas y haz que este momento sea una oportunidad para conectarte con ellos.
- Tiempos para el Juego: Los juegos no solo estimulan la imaginación y la creatividad, sino que también generan una fuerte conexión con tus hijos. Cuando juegues con ellos, sumérgete por completo en el juego y vuelve a ser niño. Ya sea construyendo con bloques, jugando al escondite o realizando actividades artísticas, estar presente durante la partida o la actividad fortalece vuestro vínculo.
- Viajes en Coche: Los viajes en coche pueden ser momentos preciosos para conversar. Podéis cantar juntos o, de vez en cuando, apagar la radio y compartir vuestros pensamientos, experiencias o preocupaciones.
- Paseos al Aire Libre: Cuando estés al aire libre, como en un parque o en la playa, desconecta de las distracciones digitales y disfrutad juntos del tiempo en la naturaleza. Observar aves, caminar juntos, buscar tesoros o explorar la naturaleza os llenará de paz y positividad a todos.
- Momentos de Enfado o Tristeza: Cuando tus hijos estén emocionalmente alterados, ofrece tu presencia comprensiva. Seguramente serán los momentos en los que más te necesiten. Escucha sus emociones sin juzgar y bríndales apoyo emocional.
- Eventos Escolares o Deportivos: Asiste a sus actividades escolares y eventos deportivos. Tu presencia en estas ocasiones muestra tu interés por ellos y tu apoyo en su desarrollo y en sus intereses.
Vivir el presente es compartir realmente nuestra vida
No podemos compartir nada con nadie si no estamos ahí. Es tan sencillo como eso. El tiempo que pasamos divagando en nuestra mente o frente a una pantalla no es tiempo compartido realmente, es tiempo perdido. Y no hablo de conectarte por trabajo o que no puedas pensar un rato en una tarea pendiente o importante; olvida los extremos. No es necesario demonizar los dispositivos electrónicos. En cambio, planifica tu tiempo para que puedas ocuparte de tus responsabilidades y luego desconectar de ellas y disfrutar de los tuyos.
Recuerda que cada instante que compartes plenamente con tus hijos es una oportunidad de enriquecer tu vida y la suya. Al practicar la presencia consciente, no solo les brindas el regalo de tu atención, sino que también te regalas a ti mismo la oportunidad de experimentar la maravilla de la vida a través de sus ojos.
Así que, te invito a reflexionar sobre cómo puedes estar más presente y consciente en la vida de tus hijos. No se trata de ser perfecto, sino de estar dispuesto a estar allí, en cuerpo y alma, para ellos y para ti mismo.
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