Saber manejar la frustración no es simplemente una etapa pasajera en la infancia, sino un proceso fundamental para el desarrollo social y emocional de nuestros peques que les servirá para toda la vida. Si me has leído otras veces, sabrás que me encanta utilizar metáforas para ilustrar los conceptos que comparto contigo y hoy, no va a ser diferente, porque quiero que comprendas de verdad lo importante que es este tema en el desarrollo de los niños.
Las películas de superhéroes están de moda, y no voy a decirte que no sería genial poder volar o ser súper rápido. De hecho, siempre he deseado poder teletransportarme. Sin embargo, en la vida real, existen muchos recursos más valiosos que estos superpoderes, y ayudar a tus hijos a desarrollar herramientas para el manejo de la frustración es uno de ellos.
Para que te hagas una idea, si has visto Vengadores (Avengers) y conoces las gemas del infinito que roba Thanos, esta sería la gema de la tolerancia a la frustración. Es cierto, soy muy friki, pero esas gemas eran tan importantes para el equilibrio del universo como lo es saber manejar la frustración para mantener el orden y el equilibrio en la vida y el bienestar de una persona. O, quizás pienses que me he venido arriba, y puede que estés en lo cierto, pero al final, la vida es cuestión de percepción.
Lo que está claro es que, según el nivel de tolerancia a la frustración que puedan desarrollar nuestros hijos, se verán influenciados de diversas maneras en aspectos cruciales de su vida. Desde la capacidad de resiliencia para superar obstáculos hasta la construcción de una sólida autoestima que les permita enfrentar el mundo con confianza. Pero también su desarrollo emocional, sus habilidades sociales, su creatividad, su independencia, su adaptabilidad… Saber gestionar la frustración de manera saludable es la base para la construcción de una personalidad equilibrada.
Enseñando a manejar la frustración
En la entrada anterior, te expliqué qué es la frustración y la importancia de enseñar a nuestros hijos a manejarla de forma equilibrada, así como algunos errores comunes que debemos evitar al acompañar a nuestros pequeños en su desarrollo.
Pero hoy, como te prometí, quiero ir más a lo práctico. Para ello, te voy a proporcionar unas recomendaciones básicas para el día a día y algunas pautas que puedes implementar cuando se produzcan esos momentos de frustración.
Recomendaciones
- Muestra comprensión y valida sus emociones
Es muy importante evitar minimizar o desestimar lo que están sintiendo y validar sus emociones para que se sientan comprendidos. Queremos que nuestros hijos nos cuenten cómo se sienten, lo que está pasando en sus vidas, pero para ello deben sentirse seguros y saber que pueden hacerlo sin recibir juicios de valor, castigos o reprimendas.
- Fomenta una comunicación abierta
Para que no haya muros en las relaciones con tus hijos debes fomentar de forma habitual la comunicación. Una de las mejores formas de lograr esto es que tú misma te muestres comunicativa y hables de tus propias experiencias y sentimientos. Ya hemos comentado que los niños aprenden a través del ejemplo y si tú te expresas en libertad (siempre en términos adecuados a su edad) les estarás enseñando cómo hacerlo. Muéstrales cómo manejas tus propias frustraciones de manera saludable y háblales sobre tus propias experiencias a la hora de superar desafíos. De esta manera, les demuestras que es normal sentirse frustrado y cómo enfrentar esas situaciones.
Puedes establecer momentos de forma regular para hablar y compartir con ellos, como después de la comida o antes de dormir. Es fundamental entender que la comunicación es parte del día a día, no únicamente para esos momentos en los que nos sintamos mal o haya habido algún conflicto. Contarnos cómo nos ha ido al día, las cosas que hemos disfrutado, momentos que nos han hecho reír son también importantes y deben ser compartidos.
También es vital para que esta comunicación sea efectiva y natural que escuches de manera activa a tus peques, mostrando un interés real en lo que te cuentan. Esto les demuestra que son importantes y que sus pensamientos y sentimientos son valorados, respetados y que merecen ser escuchados.
- Permíteles resolver conflictos
Fomenta la participación activa de tus hijos en la resolución de los conflictos cotidianos. Esto es buenísimo para fortalecer y desarrollar su pensamiento crítico pero también para el desarrollo de su autoestima. Anímalos a identificar posibles soluciones y evaluar consecuencias de las conductas o comportamientos propios y de los demás. Alienta y valora el esfuerzo o la iniciativa en su búsqueda para encontrar soluciones.
Cómo ayudarlos en los momentos de frustración
Lo ideal es acompañar a los niños en los procesos emocionales para ayudarles a entender la situación y guiarlos en la manera adecuada de responder.
- Identificar la emoción: Lo primero que necesitan saber los peques es qué les está sucediendo. Necesitan saber que lo que sienten es normal y que simplemente se trata de una reacción emocional que sucede cuando algo no sale como nos gustaría o deseamos y que, además, tiene un nombre: frustración. Por ejemplo, podríamos decir: “Te sientes así porque tenías muchas ganas de seguir jugando pero el cumpleaños se ha acabado. Ese malestar se llama frustración”.
- Motivar: Los momentos de frustración son una excelente oportunidad para trabajar su capacidad para enfrentar y superar desafíos. Puedes motivarlos diciendo: “¿Qué te parece si lo intentas un poco más y si no lo consigues te ayudo?” o “¿Qué te parece si primero caminamos hasta esa farola, descansamos un poco y luego seguimos?”. Dividir las tareas en pequeños pasos siempre ayuda.
- Mostrar que el fracaso o el error son oportunidades de aprendizaje: Es vital enseñar a los niños que cometer errores o fracasar es una parte más del proceso de aprendizaje y de la vida. Puedes decirles: “Ha sido una desilusión para ti suspender ese examen, pero has aprendido un montón de cosas nuevas. Habrá más oportunidades.” Hay un libro que está guay para trabajar el tema de cometer errores, es para niños a partir de 6 años, se llama “Errores Geniales: Historias de genios que no se rindieron” de Max Temporelli y Barbara Gozzi. Es un libro sencillo, del montón y algunos personajes no son tan famosos pero a mi hijo le gustó y le ayudó mucho conocer la historia de personalidades como Thomas Edison, su frase “No fracasé, solo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla” se le grabó en la mente. Si necesitas trabajar este tema con tus peques puede ser de ayuda.
- Valorar el esfuerzo: El foco debe estar siempre puesto en el esfuerzo y la perseverancia, no en el resultado. Puedes expresar: “Vaya, esta tarde te has esforzado mucho en conseguir terminar esta manualidad y lo has logrado. ¡Enhorabuena!”
- Enseñar flexividad: Lo voy a decir de una manera muy corriente pero los niños tienen que aprender a buscarse la vida y saber encontrar alternativas o soluciones a las situaciones que no salen como esperan. También es importante que comprendan que, a veces, no hay esas alternativas y es necesario aceptar que hay que esperar o que no van a conseguir su objetivo. Puedes decirles: “Entiendo que ahora mismo te estás sintiendo mal porque se te ha derrumbado el castillo de arena. ¿Qué te parece si lo intentamos de nuevo con arena más húmeda?” o “Entiendo que te sientas triste y enfadado ahora mismo porque querías subir a la noria, pero hay mucha gente en la cola y tenemos que irnos en 15 minutos. Hoy no puede ser.”
- Acompañar la crisis emocional con paciencia: A ninguna madre o padre le gusta ver a su hijo pasarlo mal, pero es necesario que vivan esos estados emocionales para aprender a superarlos. Nuestro papel es llenarnos de amor y paciencia para permanecer a su lado desde una posición de calma absoluta, hasta que el propio niño o niña se calme por sí mismo. No impidas ese proceso dándole lo que quiere únicamente para evitar el llanto. Prueba con: “Cariño, entiendo que estés frustrado y enfadado, pero hoy no puedes quedarte más tiempo en el parque. Sin embargo, puedo darte un abrazo hasta que te sientas mejor o, si necesitas espacio, estaré aquí a tu lado el tiempo que precises.”
Puede que no te hayas parado a pensar en esto nunca, pero uno de los desafíos o dificultades que se nos presentan al acompañar el desarrollo de la tolerancia a la frustración de nuestros hijos se encuentra precisamente en nosotros, los adultos, no en ellos. ¿Cómo te sientes cuando tus hijos se frustran, se enfadan y tienen sus mal llamados «berrinches»? ¿Qué emociones generan en ti esas situaciones? ¿Eres capaz de mantener la calma o experimentas estrés y desesperación?
Acompañar a tus hijos desde una posición de calma y amor en la gestión de su frustración se vuelve difícil si estas situaciones nos afectan emocionalmente. Así que, si tú también experimentas dificultades para mantener tus propias emociones en equilibrio en estos momentos, te invito a que leas esta entrada en la que profundizo más sobre este tema.
¿Cuál es tu superpoder? Manejar la frustración
No te voy a volver a hablar de las gemas del infinito, supongo que ya has tenido suficiente dosis de frikismo por hoy, pero creo que entre la entrada anterior y esta, ha quedado claro lo importante que es aprender a manejar la frustración de forma equilibrada para la vida de una persona. Digo persona y no solo niños, porque lamentablemente son muchos los adultos que no son capaces de gestionar su frustración correctamente. La razón posiblemente radique en que nadie les enseñó en la infancia.
Por eso, es crucial que tú lo hagas con tus peques. Pero esta es también una enorme oportunidad para que reflexiones sobre cómo te sientes tú cuando algo te frustra o qué despierta en ti la frustración de tus hijos. Puedes comenzar a trabajar en ello con un ejercicio de autorreflexión sincero y profundo que te ayude a desarrollar nuevas formas de responder ante diferentes situaciones en la vida.
Que los niños se frustren es absolutamente normal; tienen que hacerlo y están en su derecho además. Es su momento para aprender. Lo de los adultos, ya es otro tema.
Así que, ánimo. Tú puedes mejorar tus habilidades y, al mismo tiempo, acompañar a tus peques en el desarrollo de las suyas. Ya sabes lo que dicen, nunca es tarde si la dicha es buena.
Si crees que este contenido puede ayudar a alguien más, no olvides compartirlo. GRACIAS.
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Gracias. Espero encontrar ayuda para orientar a mi hijo
Hola Mari Paz! Gracias por tu comentario. Si estás en esta página es que ya estás buscando esa ayuda y orientación que necesitas para poder acompañar a tu hijo de la mejor manera posible. No hay una fórmula mágica que haga que las cosas mejoren de la noche a la mañana pero si vas aplicando las recomendaciones e intentando mantener la calma y la esperanza, verás que poco a poco todo irá mejorando a la vez que él vaya madurando. También puedes usar cuentos que traten este tema. Mucho ánimo!!